Capítulo 5

Un gran jinete, bajando de los altos de Aragón,  siendo capitán supremo de Jaime el Conquistador, cruzó el Ebro, los montes, llevando de bandolera, en las noches frías de sierra, una manta por colchón.

Primero llego a Burriana y en los días posteriores  al Castillo de Oropesa y allí al rey moro sarraceno lo venció en una gresca, fue  el Capitán Centella con no más de tres sirvientes se hizo amo y señor, y después  miles de gentes,  de todas partes del mundo,  llenó la ciudad  de jardines  y palmeras y haciéndola conocedora, más allá de las fronteras, de Aragón y de Valencia. Nunca la historia será consecuente, con la hazaña verdadera, porque la envidia envenena y los  amigos escasean. Bueno será que algún día, este pueblo y sus gentes respeten al hombre que multiplicó por veinte, la fama del municipio y la hizo más visible para toda España entera, que aunque no todo sean alabanzas al  Capitán Centella hizo de un pueblo comarca. Los nobles de alrededores y de sus pueblos cercanos primero arremolinados a su sombra y su persona les tendieron todas las manos …pero la envidia es masa madre que engorda la codicia humana y entre que el Capitán andaba con las mujeres más bellas y que se saltaba las normas ante tanta sutileza, precursor fue  de darles poder a algunas  tuvo, muchos  enemigos de  índole y condición pero yo que fui caballero, de su ilustre compañía y sé que para ganar causas, hay que poner alma y vida , ahora cuando lo veo con sus muchos años a cuestas, sé que morirá seguro con todas las botas puestas.

Es posible cometiera y cometa  errores, pero fundó una Ciudad,  Marina D’Or  El Capitán Centella. Si juntáramos ideas, ganas y buenas  apuestas Oropesa sería… La ciudad del Mar que ostenta.

Va por ti Capitán Centella, un día escuche una frase

…”Si quisiéramos a Oropesa, estaríamos todos unidos y menos guerras abiertas”

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